Corte Suprema de Estados Unidos declara que el aborto no es un derecho constitucional

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El 24 de junio de 2022 quedará en el registro histórico mundial como el día en que la Corte Suprema de los Estados Unidos revirtió uno de los errores jurídicos más relevantes en la historia de la humanidad, anulando la sentencia de 1973, de Roe versus Wade, que declaró el derecho a abortar como protegido por la constitución norteamericana.

Por Alejandro Pujá Campos,
Director de Estudio Ciudadano.

La noticia ha provocado un enorme revuelo internacional, porque derriba la base con la que avanzó poderosamente la industria del aborto no sólo en los Estados Unidos sino en todo el mundo, con un discurso, engañoso a mi parecer, de que el aborto es un derecho sexual y/o reproductivo.

Antes de continuar con esta nota, es preciso señalar que no existe ningún tratado internacional que reconozca el derecho al aborto. Al contrario, los más importantes son consistentes con la protección de la vida en gestación. Entre ellos, se cuentan el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Convención sobre todas las formas de discriminación contra la Mujer, la Convención sobre los Derechos del Niño, y la Convención Americana sobre los Derechos Humanos, todos los cuales se encuentran suscritos por Chile y, por tanto, obligan al país a su respeto y promoción.

Véase:Tratados internacionales protegen la vida.

Veamos qué dice, en síntesis, la sentencia de más de 200 páginas de la Corte Suprema de los Estados Unidos.

En lo fundamental, declara que el aborto no es un derecho protegido por la Constitución norteamericana, ya que no se encuentra explícitamente señalado en el texto constitucional.

Tengo que decir que la sentencia no sólo trata del caso de Roe versus Wade sino también de otros dos más recientes, el caso Dobbs versus Jackson Women’s Health Organization; y el Planned Parenthood of Southeastern Pa. v. Casey.

Planned Parenthood es la multinacional del aborto que tiene clínicas repartidas por todo el mundo, recibe aportes estatales para practicar abortos y apoya a grupos feministas incluso en Chile.

Véase: Entrevista Movimiento Reivindica: El aborto siempre es un peligro para la mujer.

Este caso proviene de la impugnación de la Mississippi’s Gestational Age Act, el acta de edad gestacional de Mississippi, que dispone que, excepto en una emergencia médica o en el caso de severa anormalidad fetal, una persona no debe, intencionalmente o a sabiendas, practicar o inducir un aborto de un ser humano no nacido si la probable edad gestacional es mayor a las 15 semanas. La Jackson Women’s Health Organization, una clínica de abortos y uno de sus médicos, impugnaron la ley ante la Corte de Distrito, y ésta falló que la ley iba contra el derecho al aborto reconocido constitucionalmente según las sentencias de los casos Roe y Casey. La Corte de Apelación del 5º Distrito confirmó el fallo. Sin embargo, como ya sabemos, la Corte Suprema revisó la causa y revocó los fallos de Roe v. Wade y el de Planned Parenthood of Southeastern Pa.v. Casey.

Es tal la importancia del negocio del aborto para estas clínicas que, no conformes con practicar abortos, pretenden poder hacerlo incluso en estados más avanzados de gestación del feto, poniendo en riesgo la vida de la madre. En este caso se puede decir que fueron por lana y volvieron trasquilados. Nunca se imaginaron que su insistencia provocaría un desenlace tan drástico para los intereses de los abortistas.

Las enmiendas de Estados Unidos

Volviendo al fallo, recordemos que la Constitución de Estados Unidos está conformada por una serie de enmiendas. Las enmiendas son una especie de declaración de principios sobre las cuales se van construyendo las leyes y la jurisprudencia que marca la dirección de las sentencias.

En el derecho anglosajón los precedentes, es decir, las sentencias de casos anteriores en un determinado sentido, sirven para definir casos futuros. Y en la medida que se repiten, van generando certezas jurídicas; y, conforme se fortalecen, se convierten en leyes fundamentales, difíciles de contrarrestar.

La triste historia de Jane Roe, o sea, Norma McCorvey

Para entender mejor la sentencia, repasemos, brevemente, la historia del caso de Jane Roe versus Henry Wade, que dio origen a este mal llamado derecho al aborto.

Jane Roe, la demandante, es un nombre ficticio. El nombre real de la mujer demandante era Norma McCorvey.

Por su parte, Henry Wade es el nombre del fiscal de distrito local, representante judicial del Estado de Texas, donde se ventiló la primera parte de esta historia.

Según una nota de la BBC, “La infancia de McCorvery en Luisiana, donde nació en 1947, estuvo lejos de ser feliz. Escapó de su casa cuando era niña, estuvo interna en un colegio en Texas y a los 15 años se fue a vivir a la casa de un familiar, donde terminó siendo abusada sexualmente. Su juventud continuó siendo problemática, rodeada de violencia, alcohol y drogas. Para finales de 1960, tenía dos hijos y vivía en la calle. En el documental Aka Jane Roe (2020) se le preguntó si extrañaba a su familia. McCorvery respondió: No puedes extrañar algo que nunca tuviste.

En 1969, y con 23 años, McCorvery quedó embarazada de su tercer hijo y quería abortar, denunciando que había sido violada. Pero vivía en Texas, donde el aborto era ilegal excepto cuando fuera necesario para salvar la vida de la madre.

Sus abogadas, Sarah Weddington y Linda Coffee, presentaron una demanda en su nombre en un tribunal federal de EE.UU., alegando que las leyes de aborto de Texas eran inconstitucionales. El caso fue rechazado y McCorvery se vio obligada a dar a luz a una niña que dio en adopción.

Sin embargo, en 1973 su apelación llegó a la Corte Suprema de Estados Unidos, donde por siete votos contra dos, los jueces dictaminaron que el gobierno carecía del poder para prohibir los abortos”.

Las confesiones de Norma McCorvey.

Muchos años después, al ver los efectos que su caso causó en el mundo, Norma McCorvey confesó que mintió sobre la violación, participó de diversos movimientos por el derecho a elegir y también en contra del aborto. También reconoció que, en algún momento, le pagaron por declararse provida. McCorvery hizo y deshizo.

A los que les gusta ver la mano política detrás de estas decisiones, que también está, hay que decir que en 1973 fueron los votos de jueces republicanos los que provocaron el resultado. Cinco décadas después, son otros jueces, también republicanos, los que vuelven a cambiar el giro de la historia.

“La sentencia del tribunal se basó en la decisión de que el derecho de una mujer a poner fin a su embarazo estaba sujeto a la libertad de elección personal en asuntos familiares, protegidos por la Constitución estadounidense."

Este argumento se basó en la décimo cuarta enmienda.

Siguiendo el artículo de Aquilino Cayuela, en el sitio eldebate.com “La sentencia dictaminaba que la mayoría de las leyes contra el aborto en los Estados Unidos violaban el derecho constitucional a «la privacidad» (privacy) que protege la «decimocuarta enmienda» de la Constitución Norteamericana.

Interesante es conocer que ese derecho de privacidad que protege la decimocuarta enmienda supone, en los Estados Unidos, por su misma historia, un espíritu de «conquista del oeste» para que aquellos pioneros que obtenían un territorio en la frontera (privacy) pudiesen protegerse de intrusos y agresores. Por lo que otorga un derecho de vida o muerte sobre la propiedad o privacidad.

Fue curioso que, en aquel Tribunal Supremo de 1973, la progresista majority opinión, redactada por el juez H. A. Blackmun, argumentase bajo esta lógica y de esta forma: «Una ley, o, cualquier otra intervención del estado, que prohíbe a la mujer disponer libremente del nasciturus, (el nombre que se da a aquel que aun no nace) constituiría una violación ilícita de su derecho constitucional a la privacidad».

El juez Blackmun añadió: «nosotros sentimos –we feel- que en la decimocuarta enmienda está implícito el derecho de la mujer a decidir por sí misma si debe o no llevar a término el embarazo». Es decir, el derecho de vida o muerte sobre su territorio.

La lógica es la del pionero que debe defender su territorio en la frontera (privacy) de la intrusión de salvajes y forajidos. El «nasciturus» es equiparado al forastero que ocupa lo privado a un propietario legítimo. Es, incluso, la misma lógica que ampara el uso de armas de la polémica «ley del rifle» estadounidense”.

Un caso paradójico

Este caso nos ofrece paradojas, pues son precisamente los sectores progresistas y de izquierda los que exigen un control de armas en Estados Unidos y luchan contra el derecho a portarlas y a usarlas en defensa propia y de terceros.

A estas alturas, quienes hayan seguido con atención esta columna, verán que fue una ampliación exagerada de una norma que protege la propiedad, lo que se usó para crear un cuestionable derecho que permitía disponer de la vida de un extraño, casi un delincuente que asaltó la propiedad del cuerpo de la mujer. Si ya es polémico que se dispare contra alguien que ingrese sin autorización a una propiedad, por el sólo hecho de hacerlo, sin mediar un mayor peligro para el propietario, ¿no le parece más extraño que se autorice a terminar con la vida de uno que está en un terreno ajeno sin haberlo querido?

Pero, eso será parte de los debates que ya se están ventilando, porque el fallo de la Corte Suprema estadounidense no sólo ha generado las esperables protestas de sectores abortistas, sino que extenderá sus efectos a casi la mitad de los estados norteamericanos, algunos de los cuales han activado leyes que esperaban este fallo para ejecutarse, suprimiendo inmediatamente las clínicas abortistas, entre otros efectos.

En Francia, la primera ministra Élisabeth Borne, ha prometido garantizar los derechos de las mujeres, comprometiendo el apoyo del gobierno de Emmanuelle Macrón a una iniciativa del partido, curiosamente llamado Renacimiento, ex República en Marcha, que buscará garantizar el derecho al aborto en la constitución francesa.

“Para que la medida entre en la Constitución, la Asamblea Nacional y el Senado deben adoptar el texto y después el Congreso, en una reunión extraordinaria de diputados y senadores, deben votarlo por mayoría de tres quintos”, o sea el 60% de los legisladores. Hago esta mención para que se tenga presente este porcentaje de aprobación, para bien o para mal, a propósito de nuestras discusiones nacionales acerca del quorum para modificar la Carta Magna, donde vacilamos entre ⅔ y 4/7, es decir entre el 67% y el 57% de los votos.

Personalmente, pienso que una modificación de cualquier constitución debe convocar a la gran mayoría de los ciudadanos, con un gran convencimiento de la conveniencia de adoptar una determinada norma al nivel más alto que es el de la constitución,  por lo que prefiero los dos tercios.

Cada estado podrá decidir democráticamente

Ahora bien, para que los abortistas no se sientan tan dañados, es importante que todos sepan que el fallo de los Estados Unidos ha devuelto al pueblo norteamericano la decisión legislativa, para que sea la política y el voto popular el que zanje el asunto en cada uno de los estados de este país de régimen federal.

Por lo tanto, todavía hay mucho que decidir, así que no hay que sacar cuentas alegres de un lado ni tampoco extremar la nota del otro, pues serán los ciudadanos los que tomen las decisiones en el futuro de los Estados Unidos, lo que no es otra cosa que un buen ejemplo de democracia que por acá, en Chile, deberíamos seguir, ¿o no?

Fuentes adicionales:

Aborto en EE.UU.: qué es Roe vs. Wade y qué consecuencias tendrá su anulación por parte de la Corte Suprema.

Caso Roe contra Wade.

Roe v. Wade reversado.

Contenido recomendado: Coloquio sobre el aborto en Chile: Verónica Undurraga y Cristián Larraín.

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